¿Cuánto cuesta echar a un inquilino que no paga? - Gastos reales

Martillo de juez sobre libro abierto. Averigua cuanto cuesta echar a un inquilino que no paga.

Escrito por

José Antonio Villagómez

Publicado el

9 mar 2026

Índice

La pregunta de cuánto cuesta echar a un inquilino que no paga no tiene una cifra única, porque el gasto cambia según si solucionas el problema con un requerimiento fehaciente o si acabas en el juzgado, y también según la deuda que siga creciendo mientras no recuperas la vivienda. Aquí te explico, con números orientativos y sin rodeos, qué se paga en España, qué pasos exige la ley y dónde se suele disparar la factura.

Lo que conviene tener claro antes de mover ficha

  • Un desahucio por impago suele exigir una inversión inicial que, en un caso estándar, ronda entre 900 y 1.300 euros.
  • Abogado y procurador son los dos costes principales; el burofax previo suele ser el primer desembolso útil.
  • Si actúas como persona física, normalmente no pagas tasa judicial civil; si demanda una empresa, conviene revisarlo.
  • El inquilino puede enervar el desahucio una vez, salvo que el requerimiento fehaciente se haya hecho correctamente y con antelación suficiente.
  • Las costas pueden recuperarse en parte si el juez las impone al arrendatario, pero no conviene contarlo como dinero seguro ni rápido.
  • En pisos de estudiantes, esperar demasiado suele salir más caro que negociar pronto y dejar todo por escrito.

Qué estás pagando realmente cuando empiezas el proceso

Yo separo este gasto en tres bloques: tramitación legal, gastos accesorios y coste del tiempo perdido. El último no aparece en una factura, pero suele ser el más doloroso, porque cada mes sin cobrar añade deuda, tensión y, a veces, arreglos posteriores.

Partida Coste orientativo Cuándo aparece Comentario práctico
Burofax con requerimiento de pago 20-40 euros Antes de la demanda Sirve para reclamar la deuda de forma fehaciente y, bien hecho, puede impedir que el inquilino gane tiempo con una enervación posterior.
Abogado 400-1.500 euros; media habitual cercana a 700-800 euros más IVA Desde el inicio del procedimiento Es la partida que más pesa en el presupuesto inicial. Si además se reclama la deuda, algunos despachos añaden un extra sobre lo recuperado.
Procurador Unos 300 euros más IVA Cuando se presenta la demanda En desahucios por impago su intervención suele ser necesaria y sus aranceles están más encauzados que los honorarios del abogado.
Tasa judicial 0 euros para personas físicas; variable para personas jurídicas Al presentar la demanda, si procede Si eres propietario particular, lo normal es que no tengas que pagarla. Si demanda una sociedad, hay que revisarlo con calma.
Cerrajero Alrededor de 140 euros Si no entrega las llaves o hay que cambiar la cerradura No siempre hace falta, pero cuando hace falta suele ser un gasto inevitable.
Daños y reparaciones Variable Al recuperar la vivienda A veces esto cuesta más que el propio procedimiento. Yo no lo metería en el presupuesto del desahucio, sino en el coste total del conflicto.

La clave es no confundir deuda de alquiler con coste del desahucio: son cosas distintas y, en la práctica, se te pueden acumular las dos. Con ese mapa de gasto, lo siguiente es entender por qué la vía legal en España no va de “echarlo” sin más, sino de seguir un procedimiento muy concreto.

Martillo de juez y balanza de la justicia, simbolizando el proceso legal para saber cuanto cuesta echar a un inquilino que no paga.

Cómo funciona el procedimiento en España

La LAU, recogida en el BOE, permite resolver el contrato por falta de pago de la renta o de cantidades asumidas por el arrendatario. Eso significa que una sola mensualidad impagada ya puede activar la vía de resolución, aunque otra cosa distinta sea lo que tardes en recuperar la posesión.

  1. Primer requerimiento fehaciente. Lo habitual es enviar un burofax con certificación de contenido y acuse de recibo. No es un formalismo decorativo: sirve para dejar constancia de la deuda y del plazo concedido para pagar.
  2. Demanda de desahucio. Si no hay pago, se presenta la demanda ante el juzgado competente del lugar donde está la finca. Aquí ya entran abogado y procurador.
  3. Admisión y notificación. El juzgado dicta decreto de admisión y fija fechas. En muchos casos, el inquilino dispone de 10 días hábiles para oponerse y de 3 días para pedir asistencia jurídica gratuita.
  4. Oposición o allanamiento. Si el inquilino discute la deuda, el asunto se alarga. Si se allana y paga, el procedimiento puede cerrarse antes.
  5. Lanzamiento. Es el momento en que se recupera la posesión si no hubo pago válido ni salida voluntaria.

Hay un matiz importante que mucha gente pasa por alto: la enervación. Dicho en sencillo, el inquilino puede frenar el desahucio pagando todo lo debido dentro del plazo legal, pero solo una vez y no siempre. Si el arrendador ya requirió de pago de forma fehaciente con al menos 30 días de antelación a la demanda y no hubo pago, esa salida queda cerrada. En otras palabras: un burofax bien hecho no solo informa, también protege tu posición procesal.

Yo no llamaría “exprés” a este proceso sin matices. Puede ir rápido si la documentación está bien preparada y el juzgado no se atasca, pero el tiempo real depende mucho de la carga judicial y de si el arrendatario se opone. Esa diferencia de tiempos explica por qué la misma reclamación puede costar bastante más de lo que parece al principio.

Cuánto suele salir en la práctica en 2026

Si cruzo los importes habituales del mercado con lo que veo en procedimientos simples, mi estimación práctica es esta: un desahucio ordinario de un propietario particular suele moverse alrededor de los 1.000-1.500 euros si todo va normal y no hay daños graves. Idealista sitúa el coste medio en torno a 1.140 euros cuando sumas abogado, procurador y cerrajero, así que esa cifra encaja bastante bien con un caso medio.

Escenario Gasto orientativo Qué suele incluir
Salida extrajudicial bien resuelta 20-150 euros Burofax, negociación y, en el mejor de los casos, entrega rápida de llaves.
Desahucio estándar de un particular 900-1.300 euros Abogado, procurador, burofax y posibles notificaciones.
Desahucio con cerrajero y pequeñas incidencias 1.200-1.600 euros Lo anterior más cambio de cerradura y gestiones extra.
Desahucio con reclamación de deuda y daños 1.500-2.000 euros o más Más trabajo jurídico, más documentación y, a veces, peritaje o reparaciones.

Ahora bien, hay un detalle técnico que influye en el presupuesto y que no conviene ignorar: en algunos supuestos la cuantía procesal se calcula sobre una anualidad de renta. Eso no significa que vayas a pagar un año entero de alquiler, pero sí que ciertos honorarios ligados a la cuantía pueden encarecerse aunque debas solo unas pocas mensualidades. Yo siempre aviso de esto porque es una de las sorpresas más frecuentes cuando el presupuesto “parecía pequeño”.

Si el casero es una empresa o un gran tenedor, el cálculo puede moverse algo más porque cambia la fiscalidad procesal y, en ocasiones, la forma de gestionar el expediente. En un piso de estudiantes esto se nota especialmente: a veces hay varios firmantes, avales mal redactados o pagos compartidos entre compañeros, y ese desorden hace que el conflicto sea más caro de gestionar que el impago en sí. Con eso en mente, toca ver qué factores disparan el coste de verdad.

Qué hace subir la factura más de lo que parece

El problema casi nunca es solo el impago. Lo que encarece el asunto es la combinación de tiempo, resistencia y mala documentación. Si fallas en uno de esos tres puntos, el proceso deja de ser una reclamación ordenada y se convierte en una secuencia de retrasos.

  • Esperar demasiado. Cada mes que pasa suma deuda y empeora la posición de negociación.
  • Enviar un aviso mal redactado. Si el requerimiento no deja clara la deuda y el plazo, pierde fuerza jurídica.
  • No guardar pruebas. Contrato, ingresos bancarios, mensajes y recibos deben estar listos desde el primer momento.
  • Acumular demasiadas reclamaciones a la vez. A veces conviene separar qué pides y cuándo lo pides para no complicar el expediente.
  • Chocar con una oposición del inquilino. Si discute la deuda, el calendario se alarga y el coste sube.
  • No prever daños de salida. Una cerradura cambiada, una vivienda sucia o desperfectos menores pueden añadir más gasto del que parece.

En mi experiencia, el error más caro es psicologizar el impago y esperar a que “se arregle solo”. En alquileres de estudiantes esto pasa mucho: el propietario espera al final del curso, el inquilino deja pasar semanas, y cuando por fin se actúa ya hay varias mensualidades acumuladas. La diferencia entre actuar en la primera deuda y actuar dos meses después no es teórica: se ve directamente en el presupuesto final.

También hay un matiz legal que conviene no perder de vista: si el proceso termina con condena en costas, parte del gasto puede trasladarse al inquilino moroso. Pero eso no elimina el desembolso inicial ni garantiza que lo recuperes rápido. Por eso, cuando hago números, nunca cuento con que el pleito “sale gratis”; como mucho, puede salir parcialmente compensado si todo va bien.

La forma más barata de ganar un desahucio es llegar al juzgado con el expediente bien armado y lo menos discutible posible. Yo aplicaría estas cuatro reglas:

  • Requerir pronto y por escrito. Un burofax claro, con deuda desglosada y plazo de pago, suele ahorrar meses después.
  • Guardar una carpeta probatoria completa. Contrato, justificantes bancarios, comunicaciones y recibos de suministros deben estar listos antes de demandar.
  • No improvisar la reclamación. Si además del desalojo quieres cobrar rentas, lo ideal es decidir desde el principio qué cantidades vas a pedir y con qué pruebas.
  • Dejar cerrado el final. Si el inquilino entrega llaves o llega a un acuerdo, que quede por escrito y con fecha, para evitar discusiones posteriores.

Si vas a alquilar otra vez, sobre todo en zonas universitarias, yo sí valoraría un seguro de impago o una revisión más seria del perfil del arrendatario. No porque evite todos los conflictos, sino porque reduce el impacto económico cuando algo falla. En un mercado con rotación alta, esa prevención suele salir más barata que corregir un mal contrato meses después.

También ayuda mucho una cosa muy simple: no mezclar conversación informal con prueba jurídica. Un mensaje de WhatsApp puede servir como apoyo, pero no sustituye un requerimiento bien hecho. Cuanto más limpio esté el expediente, menos dinero se te va en vueltas innecesarias con el abogado y menos dependes de la memoria de nadie.

La cifra razonable que yo tendría preparada

Si tuviera que reservar una cifra práctica para un caso normal de impago en España, yo partiría de 1.000 a 1.500 euros para un desahucio sencillo de propietario particular, sin contar la deuda acumulada ni las reparaciones. Si hay cerrajero, oposición del inquilino o daños al salir, subiría esa previsión sin dudar.

La respuesta útil, al final, no es solo cuánto cuesta sacar al inquilino, sino cuánto te cuesta no actuar. En una vivienda de estudiantes, ese retraso se traduce muy rápido en más deuda, más desgaste y más trabajo pendiente. Si documentas bien, mueves el requerimiento a tiempo y no confundes negociación con pasividad, el proceso deja de ser una fuga de dinero y se convierte en una reclamación ordenada y controlable.

Preguntas frecuentes

Un desahucio estándar para un particular suele costar entre 1.000 y 1.500 euros. Esto incluye honorarios de abogado, procurador y posibles gastos de cerrajería, sin contar la deuda acumulada por las rentas impagadas.

Sí, para un juicio de desahucio por falta de pago es obligatoria la intervención de abogado y procurador, independientemente de la cuantía de la deuda. Son los profesionales que garantizan la validez legal de todo el procedimiento.

El tiempo varía según la carga del juzgado y si el inquilino se opone. Lo habitual es que el desalojo se produzca en un plazo de entre 6 y 12 meses, aunque un requerimiento previo bien hecho puede agilizar los trámites.

Si el juez impone la condena en costas al inquilino, podrías recuperar parte de los gastos. Sin embargo, si el inquilino es insolvente, el cobro será difícil, por lo que no debe considerarse un dinero seguro ni inmediato.

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José Antonio Villagómez

José Antonio Villagómez

Soy José Antonio Villagómez, un analista de la industria con más de diez años de experiencia en el ámbito de la vida universitaria, alojamiento y éxito académico. A lo largo de mi carrera, he investigado y escrito sobre las dinámicas del entorno universitario, explorando cómo el alojamiento adecuado puede influir en el rendimiento y bienestar de los estudiantes. Mi enfoque se centra en desglosar información compleja y presentarla de manera accesible, asegurando que los lectores comprendan las opciones disponibles y tomen decisiones informadas. Me especializo en el análisis de tendencias en alojamiento estudiantil y en estrategias que fomentan el éxito académico. Mi compromiso es proporcionar contenido preciso, actualizado y objetivo, ayudando a los estudiantes y a sus familias a navegar por el proceso de adaptación a la vida universitaria. Mi misión es ser una fuente confiable de información, contribuyendo al desarrollo de una experiencia universitaria enriquecedora y exitosa.

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